La factura de la luz: potenciar las renovables para sacar el gas de la ecuación

Desde finales del verano pasado, las noticias sobre las subidas en el precio de la luz se fueron multiplicando hasta llegar a ser una de las máximas preocupaciones de la ciudadanía con la llegada del invierno primero y el estallido de la guerra en Ucrania después. Pero en las últimas semanas, también la prensa recoge las caídas en el precio a causa de la mayor producción de las energías renovables e intenta explicar en qué consiste la llamada “excepción ibérica”. En el siguiente artículo, se explicarán algunas claves para entender las fluctuaciones en las facturas de la electricidad y lo decisivo que resultan en las bajadas las renovables.

¿Qué es el mix energético?

El mix energético (también llamado matriz o mezcla energética) es el conjunto de fuentes energéticas con las que cuenta un determinado país. Es la manera en que se estructura su producción eléctrica total, que se puede fragmentar en tres grandes áreas atendiendo a su origen: renovables (eólica, solar, hidroeléctrica, etc.), fósiles (gas, petróleo, carbón) y nuclear. El mix de un país va a determinar, en gran medida, cuestiones fundamentales como son las importaciones/exportaciones energéticas, la dependencia del exterior, la resistencia frente las convulsiones internacionales, las dificultades a las que se enfrenta en el proceso de descarbonización, etc.

¿Y el pool eléctrico?

El pool eléctrico es el mercado mayorista en el que productores y comercializadoras, junto a otros agentes autorizados, negocian la compraventa de electricidad. Es en este ámbito donde se acaba por determinar el precio diario de la luz por horas. Para marcarlo, se atiende la oferta y la demanda y se emplea EUPHEMIA, que es el nombre que recibe el algoritmo que le indica el camino al Operador del Mercado Ibérico de Energía -la entidad reguladora del pool en España y Portugal-, para llegar a la llamada casación del precio.

Simplificando mucho, el procedimiento (que en cierto modo se podría comparar con una subasta pública con variables de corrección) se reduce a encontrar el punto de corte en la gráfica entre la oferta de venta de energía y la demanda de adquisición. Este cálculo, llamado marginalista, cuenta con un factor de corrección fundamental que procura homogeneizar el precio, ya que los costes varían según la fuente energética. En el pool se unifican las cifras tomando como referencia válida el precio más elevado. Esa es la corrección.

Esta es la circunstancia por la cual, en muchos ámbitos, el funcionamiento del pool está comparándose con una carnicería en la que si compras mortadela, pechuga de pollo y jamón de Jabugo, te cobran todo al precio del famoso (y bien caro) embutido onubense.

¿Y el gas cómo influye en el pool?

Y aquí llegamos a una cuestión clave no solo para entender
el caso del estado español, sino lo de toda Europa. La Unión Europea creó un
mismo mercado eléctrico en el que se estableció la norma de pagar el conjunto
de la electricidad por el precio de la fuente más cara. Además, se produjo un
ajuste entre el precio del gas y el de la electricidad en la medida en que las
centrales de ciclo combinado –que queman gas para producir electricidad– se
convirtieron en una especie de base para garantizar el sostenimiento del
sistema eléctrico. Es decir, los países en los que la producción no cubre las
necesidades de la demanda con otras fuentes, recurren a las centrales de ciclo
combinado –al gas– como fuente supletoria de suministro. Fue la manera que
encontró la UE de marcar un elemento estable para intentar garantizar durante
años precios reducidos, garantizar un funcionamiento homogéneo del comprado y
completar las necesidades energéticas de cada país.

Con todo, la situación cambió por completo por varios
factores: el proceso de descarbonización, el desmantelamiento de las centrales
nucleares, el encarecimiento de los recursos fósiles, una mayor competencia
internacional y, ya en los últimos tiempos, la guerra en Ucrania. Estos
elementos hacen que aumente el precio del gas y por extensión el precio de la
luz de cada país europeo.

 

Por poner un ejemplo paradigmático y muy clarificador: Se
calcula que en Francia el 70% de la energía es de origen nuclear, que cuenta
con unos costes mucho más bajos al no implicar importaciones ni tasas por
emisiones a la atmósfera. Pero esa producción nuclear no llega para garantizar
el consumo nacional en gran parte del invierno, por lo que se complementa con
el suministro de gas, que tiene un precio más elevado. Este último precio es lo
que va a determinar el coste de toda la energía del mix, independientemente de
su origen.

¿Y las renovables cómo influyen en el precio?

El precio en el pool de las energías renovables, al igual que la nuclear y por motivos muy semejantes, es sensiblemente inferior a la que depende del gas. Si un país consigue que con energías renovables se dé respuesta al conjunto de la demanda, el gas y su precio salen de la ecuación. Y eso es lo que está ocurriendo en las últimas semanas por tres factores:

  • Con la llegada de la primavera y el incremento de las temperaturas se redujo la demanda en la medida en que el gasto en calefacción es menor.

  • El incremento de horas de luz reduce también el consumo y garantiza un importante rendimiento de la producción solar, sobre todo en horas centrales del día. El gas, por tanto, queda fuera del pool.

  • Crecimiento generalizado en España de la eólica y de la solar que, junto a la tradicional hidroeléctrica, conforman la tríada de principales energías renovables.

¿Qué es la excepción ibérica?

Con el objetivo de mitigar las subidas del precio de la luz y de reducir su impacto en una inflación que ya supera el 10%, España y Portugal hicieron frente común en la Unión Europea para introducir la siguiente limitación, la influencia del gas en el conjunto de la energía: Independientemente del precio que marque el gas en los comprados internacionales, el gas para las centrales de ciclo combinado rondará unos precios de entre 40 y 60 euros durante 12 meses, dependiendo de diferentes factores. Esto hará que el coste de producción de electricidad de las centrales de ciclo combinado baje artificialmente la un abanico de entre 100 y 130 euros por MWh, y que por tanto baje el precio de la electricidad en general –para todo el pool– hasta esos niveles.

La motivación de esta excepción se basa en la situación geográfica de la Península Ibérica. Los dos estados no cuentan con demasiadas conexiones eléctricas con el resto de países de la Unión. Esto implica una importante desventaja: no tienen fácil recurrir a estados vecinos para alcanzar compensaciones con otras fuentes energéticas. Esto es algo que sí hacen de forma regular los países centroeuropeos para resistir las subidas del gas.

La excepción ibérica, que despierta preocupación en la Unión Europea y en los países de corte más liberal al ser en la práctica una regulación inédita en el mercado común, está pendiente de su puesta en marcha. A pesar de anunciarse su aprobación en el Consejo de Ministros para esta semana, se retrasará, en principio, hasta la próxima a causa de lo que el Gobierno calificó de “problemas técnicos”.

Más allá de lo anterior, este mecanismo va a crear un diferencial entre el precio real de producción de las centrales de ciclo combinado y el precio artificialmente reducido. Este diferencial deberá ser compensado a las mencionadas centrales y asumido igualmente por el conjunto de agentes del sector: consumidores, productores, comercializadores, administración pública, etc. En cómo se reparta la carga de la mencionada compensación reside buena parte del éxito de la denominada excepción ibérica, pero eso ya será otra historia. Continuará…